Día 27– Corazones Saltarines

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Posted diciembre 15, 2010 by Nanda Bezerra in Blog
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En la obra de Dios, debemos estar listas para todo. Vamos a donde Dios nos envíe… No elegimos el país donde queremos servir, no tenemos bienes materiales, salvo nuestra ropa, claro.

Muchas veces, dependiendo del país donde estamos, compartimos la misma casa con otros matrimonios de pastores, en mi caso en 11 años, pocos fueron los meses que viví sola, y les digo una cosa, aprendí mucho con esto…

Viví con una esposa de pastor que me enseñó algo sin que se diera cuenta, sin embargo, al principio fue como que me dieran una bofetada en la cara, pero ahí levanté la cabeza y comencé a practicar con mi esposo los ejemplos que veía.

Muchas veces, cuando mi marido pedía algo, principalmente si estaba cansada, revoleaba los ojos, daba un suspiro exasperado e iba a hacer lo que me había pedido con la peor mala voluntad…

Claro, nadie veía esto, sólo Jesús y yo, si mi esposo me viese me iba a pedir que no hiciera nada. ¿A quién le gustaría que alguien haga las cosas de mala gana?

Pero déjenme contarles como esta esposa me dio una lección:

Todas las veces que su esposo le pedía algo, toda la buena voluntad estaba allí!

Me acuerdo que un día, él le pidió un huevo revuelto… Ella estaba sentadita, bien acurrucada, mirando la TV a su lado, casi dormida.

En el mismo instante se levantó y fue risueña a la cocina, fui con ella. Allí comenzó a tomar un montón de cosas de la heladera, y yo pensaba para mí misma “¿todo eso para un huevo revuelto?”.

Gente, era tanta buena voluntad que contagiaba, no salió un simple huevo revuelto… Ella colocó de todo y un poco más.

Cuando terminó, se lo llevó a él y le dijo así: “Bebé, está lleno de corazones saltando de este huevo, lo hice con mucho amor…” Él la miró con una enorme sonrisa de amor y satisfacción.

¡Hasta yo podía ver los corazones saltando de aquel huevo!

Miren, si la vergüenza matase, yo habría caído dura en aquel mismo momento. Pensé que mi esposo merecía mucho más de mí…

Es así, chicas, la buena voluntad hace la gran diferencia, puede parecer tonto, pero no lo es, ponlo en práctica y verás los resultados.

Desafío – Tarea 27

A partir de hoy, te esforzarás y dejarás de dar vuelta los ojos y de dar suspiros exasperados cuando tu esposo te pida algo. Por más difícil que sea el momento, recuerda este huevo revuelto con corazones… Haz que, sea lo que sea que estés haciendo, tenga pequeños corazones saltarines…

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  1.  
    Giannine

    Que lección tan grande, vaya que a cualquiera se le caería la cara de vergüenza pero Dios permite que aprendamos y mas con el ejemplo de otros.




  2.  
    Agustina

    Sin dudas, una gran lección para poner en práctica!




  3.  
    gabriela/Buenos Aires

    Es una gran lección, que me da vergüenza. Me cuesta mucho, porque mi esposo me pide cosas cuando ya me acosté, re tarde. Trato de no quejarme, pero se me ha escapado , algunas quejitas en vos alta. Y me arrepiento! Pero ahora, lo voy a poner en practica sin abrir mi enorme bocota.





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